La bebé Pierson nació a comienzos de noviembre en las Islas Caimán con solo 27 semanas. Debido a su prematuridad, fue trasladada en ambulancia aérea al UCI neonatal del Hospital Infantil Nicklaus, donde se descubrió que la apertura natural del corazón entre la aorta y la arteria pulmonar no se cerró en los primeros días de vida. Frecuente en neonatos prematuros, el ductus arterioso persistente hace que la sangre regrese a los pulmones en vez del resto del cuerpo, lo que provoca que el corazón y los pulmones se sobrecarguen dificultando la respiración.
Para evitar el riesgo de trasladar a la bebé frágil a otra área del hospital, los cardiólogos intervencionistas y codirectores del Instituto del Corazón del Nicklaus Children's Hospital, liderados por el Dr. Shyam Sathanandam, desarrollaron una técnica de cierre transcatéter del PDA a la cabecera, que mantiene a los bebés en su propia habitación durante el procedimiento.
A pocos días de su nacimiento, cuando la bebé Pierson aún pesaba solo 1.2 lb, se insertó un pequeño catéter por su vena para implantar un minúsculo dispositivo que sella el PDA desde adentro, todo mientras permanecía en su incubadora, nunca desconectada del ventilador, en un procedimiento que duró solo 22 minutos.
"Debo decir que, tras dar a luz a mi hija y no poder verla de inmediato, fue un desafío,” dice Gabriella, madre de la bebé Pierson. “Saber que necesitaba un procedimiento para cerrar parte de su corazón fue aún más difícil, pero mi fe, el equipo del hospital y el Dr. Sathanandam me dejaron tranquila y segura de que estaba en buenas manos."
Ahora, con más de 5.5 libras y respirando por su propia cuenta, la bebé Pierson está en casa con sus padres y familia, donde seguirá creciendo y prosperando. Gabriella comentó que lo que más espera es reunirse y crear un vínculo con su hija recién nacida.